El otro día estábamos hablando de pelis buenas que no nos gustaban y viceversa. De repente salió "Marcelino Pan y Vino"
- Película muy buena que no me gusta, dijo él.
Sólo oir su nombre me vi obligada a urdir un plan para librar al mundo para siempre de ese horrible horrible dramón. Hay que buscar la cinta original y quemarla, así sus copias se destruirán con ella.
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