viernes, 3 de octubre de 2008

Bailar

Mi profesora de danza me ha animado a que me presente a las pruebas que van a hacer para aumentar la compañía (de danza, claro). Así que, de contenta, me puse a bailar sin parar, un día y otro y otro. Las personas que tenía a mi alrededor reaccionaron de distintas formas, unas se asustaron y huyeron en mil direcciones; otras me siguieron y a los pocos minutos se cansaron y se fueron desconsolados; los menos, me siguieron y de vez en cuando descansaban, mirándome perplejos para luego intentar seguir mi ritmo. Unos señores me llevaron a un laboratorio para estudiarme pero no me gustaba porque era frío, así que me llevaron a otro local más cálido que resultó ser un bar de ambiente. El ambiente era mejor conmigo bailando, pero el local cerró por bancarrota, la gente se quedaba mirándo o imitandome y nadie consumía nada. Poco tiempo después decidieron ponerme de estatua móvil en un plaza. Hoy me cansé y volví a casa, no sea que me pase algo malo.

Por eso no actualizaba.

1 comentario:

sandra dijo...

:s, a veces me das miedo.......