sábado, 3 de mayo de 2008

Garrapatas

Garrapata seca, garrapata llena de humor circulatorio:


Estos arácnidos, al contrario que nuestars amigas las arañas (pon una araña en tu vida) me despertaban un miedo atróz, una sensación funesta. Mi primer recuerdo con respecto a ellas (y uno de los primeros de mi infancia) soy yo muerta de miedo porque estaba pisando un huequecito en el suelo y me había parecido ver a una garrapata en ese hueco antes de ser pisado. Mi mente me decía que si levantaba el pie la garrapata saltaría a mi cuerpo y se tomaría toda mi sangre, un poco como una mina: si levantas el pie después de pisarla, la has cagado baby. Y ahí estuve gritando cual loca poseida hasta que llegó mi padre, me cogió en vuelo y me sacó de ese infierno.

Después de esto, cuando noto algún bultito de tamaño apropiado al acariciar a mi perro grito como una nena (en voz baja) y llamo a alguien para que lo solucione. Antes a mi padre y ahora a mi hermana. Al final pasa el vecino, más majo él...

Ahora es época de garrapatas y hoy cuando estaba junto a mi cánido preferido he visto que una trepaba por su pelo ¡Horror! Pero he sabido mantener la calma y, cuando la he perdido de vista, he vuelto a mirar y la he buscado hasta encontrarla y atraparla (con un papel, que los miedos no se superan de un día para otro) era sorprendentemente dura, no he podido aplastarla y ganas no me faltaban. "A las garrapatas hay que quemarlas", ha dicho mi madre. Y en un arranque inquisidor mandó a la garrapata a la pira.

Creo que se puede decir que he superado mi miedo a las garrapatas, aunque ahora no pueda evitar que me pique todo el cuerpo. Brrr

1 comentario:

sandra dijo...

jue yo simepre las aplastaba