La llegada del buen tiempo me pone nerviosa, no sé si es el calor, el olor a crema fotoprotectora, la falsa apariencia de tiempo libre... Ayer y antes de ayer estaba nerviosa, no es una sensación agradable, pero ayuda a disimular las malas rachas: Los nervios pueden a la tristeza como la piedra a las tijeras.
Pocos notan cuándo estoy nerviosa, sólo los que me conocen lo suficiente y están conmigo el suficiente tiempo y es que, cuando estoy nerviosa hablo por los codos, no puedo parar. Aprovecho y recupero todo lo que no hablo en condiciones normales. Como cuando maté a aquel canario y corriendo fui donde estaban los adultos y empecé a recitar todo lo que me sabía: "Con cien cañones por banda, viento en popa a toda vela, volverán las obscuras golondrinas de tu balcón sus nidos a colgar"
Me pillaron, claro.
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